miércoles, 24 de agosto de 2011

Testimonio de un ateo

Ateo:
Aun no puedo creer que existan personas tan estúpidas como para no darse cuenta de que toda su vida se basa en la creencia en algo que claramente (y lamentablemente para algunos) NO EXISTE.
Dios es una invención del ser humano. No es nada mas que una excusa para que la vida sea así, y esto me parece realmente patético
. Realmente me molesta que las personas sean tan poco concientes de que TODO lo que nos sucede es exclusivamente nuestra responsabilidad, no de un pseudo ser superior que lo tiene todo planeado y si realmente hubiese un ser así ¿realmente le importaría nuestra existencia?

P
iénselo. Personas como Ud. no son nada mas que mentes confundidas, dígale adiós a su mundo de fantasía y viva la REALIDAD.
RESPUESTA:
Querido amigo usted acaba de llamar "estúpidos" a infinidad de genios de todos los siglos, entre ellos a San Alberto Magno (doctor universal de ciencias naturales), Galileo Galilei (quien murió de avanzada edad siendo un fiel católico), Albert Einstein (judío creyente en Dios), Dr. Jerome Lejeune (experto de fama internacional en el campo de la genética), Prof. Louis Pasteur (devoto católico, sus descubrimientos en microbiología han salvado a millones de personas), Miguel Cervantes (literatura)... la lista es interminable.
El creer o no en Dios no depende de la inteligencia sino de la gracia y de la virtud de la humildad. Pobre del sabio que cae en la soberbia, pues no puede ver lo que está al alcance de los niños. Cae así en la peor necedad. Ya lo dijo San Pablo:
En efecto, la cólera de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que aprisionan la verdad en la injusticia; pues lo que de Dios se puede conocer, está en ellos manifiesto: Dios se lo manifestó. Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que son inexcusables; porque, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, antes bien se ofuscaron en sus razonamientos y su insensato corazón se entenebreció: jactándose de sabios se volvieron estúpidos. -Romanos 1,18-22
Sin embargo, el sabio que se mantiene humilde es capaz de profundizar en los misterios de Dios.
La fe en Dios no quita nuestra responsabilidad como usted piensa. Al contrario, Dios nos responsabiliza de nuestras acciones por la que tendremos que dar cuentas en el juicio final.
La creencia en Dios no es una opinión sino fruto de la experiencia de la realidad interpretada a la luz de la gracia que Dios nos da. El creyente no puede agotar el infinito misterio de Dios pero si se adentra en este misterio al observar la naturaleza con toda su belleza, su orden, su funcionalidad. Esta nos habla del creador, como quien observa una obra de arte y se maravilla del genio del artista. Además, Dios, en su infinito amor se ha dado a conocer, comenzando con Abraham y culminando con Jesucristo. Es lo que llamamos "revelación divina". El hombre es capaz con la gracia de abrir su corazón en oración y descubrir la sabiduría de esta revelación. Dios, como Padre infinitamente bueno desea que conozcamos su Su amor y confiemos en El. Por esa razón envió a Su Hijo Unico, Jesucristo al mundo. El Espíritu Santo actúa en nuestros corazones para comunicarnos esta verdad y hacernos capaces de vivir una vida nueva como hijos de Dios.
Comprendo que usted no ha tenido esa experiencia. ¿Será por eso que tiene la compulsión de arremeter contra los creyentes? Su ceguera tiene cura. La medicina se llama "humildad". La encontrarás en el pesebre de Belén.

En los Corazones de Jesús y María,

Padre Jordi Rivero

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